EL BAÑO DEL SOL

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Era una tarde de verano. Hacía tanto, tanto calor que el Sol le salían gotitas de sudor por todos sus rayos. Y le dijo a la luna:

– Lunita, me voy a bañar.

– No, no te bañes, Sol. Sólo se refrescarán tus rayos. Tú llevas el calor dentro de ti.

Pero el Sol no le hizo caso. Se tiró al mar y se ahogó.

El cielo, lleno de pena, guardó su vestido azul y se puso oscuro. Las olas del mar se quedaron quietas y calladas. Las estrellitas lloraban y dejaban caer sus lágrimas al mar. Sólo la luna estaba tranquila.

– No os apuréis, amigos -les dijo-. Él se refrescará y mañana muy temprano volverá a salir y lo veréis otra vez.

A la mañana siguiente, el Sol salió por un rinconcito del mar. Se levantaba fresco, brillante y alegre.

El cielo se puso su vestido azul. Las olas del mar volvieron a bailar y la Luna dio los buenos días a sus ami

gos, y las estrellas y todos se fueron a cantar.

Mi libro encantado, vol III )

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